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Microcuencas Introducción

Proyecto Institucional para la Concurrencia Territorial-Microcuencas

Proyecto Institucional para la Concurrencia Territorial-Microcuencas

Introducción
 
El Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 marca dentro de sus principales ejes de acción: lograr una economía competitiva y generadora de empleos y garantizar la igualdad de oportunidades y la sustentabilidad ambiental. En tal sentido, el Sector Agropecuario y Pesquero es estratégico y prioritario para el país porque ofrece los alimentos que consumen las familias mexicanas y provee de materias primas a las industrias manufacturera y de transformación.

Para impulsar adecuadamente las comunidades rurales se requiere contar con iniciativas y proyectos integrales encaminados a la conservación, la regeneración y el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, así como potenciar la energía social y la concurrencia institucional en las microcuencas. Por ello se han identificado problemáticas tanto en el ámbito físico como en el social organizativo para el aprovechamiento de las capacidades y potencialidades productivas y promover el desarrollo integral.

Una de las problemáticas sobresalientes es que las partes altas y las áreas de captación de las cuencas en México presentan graves problemas de deterioro de los recursos naturales, lo cual repercute en forma negativa en la sostenibilidad de las actividades productivas y por consecuencia en el nivel y calidad de vida de los habitantes de las áreas rurales. En especial, un manejo inadecuado de los entornos físicos ha propiciado serias dificultades relacionadas con los recursos hídricos, principalmente en la captación e infiltración, en el incremento del escurrimiento superficial y en la disminución en la recarga de los mantos acuíferos; lo que origina erosión severa y pérdida del suelo fértil en las tierras de ladera y su arrastre hacia cauces y zonas medias y bajas de las cuencas.
Por otra parte, las unidades y redes productivas de pequeños productores están fragmentadas y desarticuladas, no se insertan eficientemente al mercado, ni a circuitos definidos de comercialización. Algunas de ellas se centran en el autoconsumo y en la distribución en mercados locales y regionales que no necesariamente atienden estándares de calidad, escalas de producción, abastecimiento permanente y costos óptimos.

Aunado a lo anterior hay que agregar el hecho de que en México, como en casi todo mundo, la producción está distribuida con base en la estructura de la tenencia de la tierra, por lo que un porcentaje pequeño de los productores entre el 10- 15% son los que abastecen más de las dos terceras partes del consumo de bienes agropecuarios y pesqueros nacional. Pero hay una gran parte de productores que, teniendo potencial productivo, no pueden participar en forma competitiva en ese mercado por adolecer de capacidades de conocimiento, tecnología o capital. Ante esto resulta necesario y urgente apoyar a este segundo estrato de productores con servicios técnicos que los apoyen en la promoción de organización, en la mejora de sus capacidades, la identificación de potencialidades las cuales se puedan traducir en proyectos productivos que les permitan mejorar sus condiciones de acceso al mercado.

En este sentido, la falta de capacidades para la competencia de pequeños productores, es en buena medida el resultado de la poca apropiación y desarrollo del potencial productivo; de la falta de capacidad de los productores para construir acuerdos en torno a proyectos compartidos y de concurrencia; de las dificultades para armar agendas comunes que fortalezcan la organización y participación de todos los actores involucrados en el territorio, así como la falta de alternativas y procesos integrales de autogestión que permitan una visión y una acción competitiva más adecuada a las condiciones ambientales, sociales y del mercado.

Una estrategia de desarrollo integral potenciaría la confianza, la cooperación y la reciprocidad para impulsar círculos virtuosos eficientes y enfocados a insertarse en redes de valor[1]; también hará posible el desarrollo de capacidades para la producción, la comercialización y la cooperación, así como la formación de modelos económicos regionales rentables a un tiempo que se promueve el manejo sustentable de los recursos de las cuencas hidrográficas que incida en la instrumentación de iniciativas conservación y aprovechamiento sustentable.

La importancia de la interacción de los actores involucrados en el territorio requiere de instancias e instituciones locales y de representatividad que permitan sostener y fomentar la concertación de proyectos comunes y articulados; es fundamental para el desarrollo crear nuevas formas de colaboración y comercialización que aprovechen las ventajas competitivas de los territorios, faciliten el acceso a los mercados y fomenten el manejo participativo de los recursos naturales. 
 
[1]Son todos los actores vinculados a una actividad económica o negocio; considerando sus interdependencias (valores agregados, reglas, tácticas y extensión). El concepto de red de valor coloca al consumidor como el centro y origen de la actividad  productiva, estructurando el abordaje de una cadena productiva en función de las necesidades del mercado.

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Última modificación:
12 de enero de 2011 a las 13:55, por Fideicomiso de Riesgo Compartido - FIRCO